Cómo
medir y mejorar el
rendimiento de una
web
Una web supone
siempre una
inversión de
recursos que sólo se
justifica en la
medida en que la
misma cumpla sus
objetivos. Pero,
¿tiene usted claros
cuáles son los
objetivos de su web?
Y lo que es más
importante, ¿sabe
cómo medir y mejorar
el grado en que su
web está alcanzando
sus metas? |
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|
Resumen:
La
época en que las empresas se
planteaban si tener o no
presencia en Internet ha
pasado. Actualmente, una web
supone una inversión de
recursos encaminada a lograr
ciertos objetivos.
A partir de dichos
objetivos, podemos marcar
unos “indicadores clave de
rendimiento” que nos van a
servir para medir la
eficacia de nuestra web y
descubrir oportunidades de
mejora.
Es responsabilidad de las
distintas áreas de la
empresa marcar sus objetivos
en Internet, hacer el
seguimiento de los mismos y
desarrollar propuestas de
mejora de ese rendimiento. |
La
gestión de empresas de economía
tradicional ha propiciado el desarrollo
de numerosos métodos para evaluar el
grado de consecución de sus objetivos.
El incremento de la productividad, el
ahorro de costes, el cumplimiento de los
objetivos de ventas o el total de
impactos útiles logrados por una campaña
publicitaria, todos ellos se
corresponden con una meta cuantificable
a lograr en un plazo determinado y con
un método de evaluación para establecer
en qué medida se alcanzaron los
objetivos prefijados. Con la consecución
de los distintos objetivos a corto
plazo, la empresa persigue alcanzar sus
objetivos estratégicos en el medio y
largo plazo.
Cuando
los mismos directivos acostumbrados a
manejar clasificaciones de clientes,
porcentajes de penetración, umbrales de
rentabilidad o incrementos de
facturación se enfrentan con los nuevos
paradigmas de la economía virtual
parecen olvidar que la mayor parte de lo
aplicable en la economía tradicional
–incluido el sentido común- es
igualmente válido cuando hablamos de la
economía on line.
En
muchos casos, se hace imposible
identificar la forma en que la web de
sus empresas se alinea con la estrategia
general de las mismas. En los más
graves, el sitio web no cumple otro
objetivo que certificar la presencia de
la empresa en Internet.
Esta
situación es aún más paradójica si
tenemos en cuenta que Internet, por su
soporte tecnológico y su carácter
interactivo, es uno de los escenarios
donde es más fácil “probar cosas”
y más rápido y barato resulta “ver
qué ocurre”, extraer conocimiento y
actuar en consecuencia. Veamos, pues,
cuáles son las condiciones que favorecen
que podamos medir el rendimiento de
nuestra web en términos de Retorno Sobre
la Inversión (ROI) y cuál es la brecha
que nuestros directivos de la economía
tradicional deben cubrir para aplicar
sus valiosos conocimientos a la economía
virtual con las mismas garantías de
éxito.
1. Su
web debe estar alineada con sus
objetivos estratégicos
Los
objetivos de la web se alinean con la
estrategia general de la empresa,
marcada por la Dirección General. Por lo
que cuando hablamos de web, no hablamos
de Informática ni Sistemas. Hablamos de
Marketing, de Comercial, de Recursos
Humanos, de Compras, de Atención al
Cliente… (Si en su empresa la web está
en manos de los informáticos, tiene
motivos para preocuparse).
2. Su
web debe tener objetivos tácticos que
cumplir
A
partir de la planificación estratégica,
cada departamento establece los
objetivos de su propia área, también en
la web de la empresa.
Por
ejemplo, un departamento de atención al
cliente puede descargar de parte de
trabajo a su call-center mediante una
completa página de Preguntas Frecuentes
(FAQ) en su web o mediante la inserción
de un formulario de consulta que puede
ser respondido en horas de baja
actividad (mucha gente preferirá
rellenar un formulario con su consulta
en lugar de esperar a ser atendido 25
minutos mientras escucha una y otra vez
la aburrida melodía de su 902).
Ya
tenemos un objetivo: disminuir la carga
de trabajo del call-center y aumentar la
satisfacción del cliente. Y podremos
medirlo: porcentaje del total de
consultas que llegan vía 902 versus
consultas vía web.
Otro
ejemplo: el departamento de captación de
propiedades de segunda mano de una
agencia inmobiliaria puede concentrar
más su labor en los perfiles de
inmuebles de mayor demanda. Ya tenemos
un objetivo: optimizar la adaptación de
nuestra cartera de inmuebles a la
evolución de los perfiles de la demanda.
Y podremos medirlo: porcentaje de
consultas exitosas en el buscador
inmobiliario de nuestra web.
3.
Identificando los Indicadores Claves de
Rendimiento
A
partir de los objetivos tácticos de cada
departamento, se deben establecer en la
web formas de medir la mejora en el
grado de consecución de dichos
objetivos. Aunque es interesante conocer
las cifras globales del tráfico de su
web (visitantes únicos, páginas vistas,
referentes, etc.) es evidente que
debemos estudiar con mucha más
profundidad aquellas visitas que llegan
a culminar el objetivo de nuestra web
(comprar, pedir presupuesto, solicitar
información, concertar visita…)
Esto es
fácil de apreciar en un comercio
electrónico: del total de visitantes que
acceden a la página de inicio, sólo una
parte utilizarán el buscador de
productos. De éstos, sólo algunos
añadirán productos a su cesta de la
compra. Y de éstos últimos, sólo un
determinado porcentaje finalmente
culminará el proceso de pago on-line. La
relación entre el total de visitantes y
los que finalmente compraron nos da la
tasa de conversión a clientes de nuestro
site. Evidentemente, cuanto más alto sea
este porcentaje, tanto mayor será el
rendimiento de nuestra web. Este sería
un Indicador Clave de Rendimiento de un
comercio electrónico.
Pero
aun si nuestra web no vende nada
directamente, sus objetivos deben ser
igualmente identificables y medibles. En
los ejemplos mencionados, el porcentaje
de personas que pasan de la página de
Preguntas Frecuentes al formulario de
consulta es un indicador clave de
rendimiento: cuantas menos personas
necesiten hacer uso del formulario,
nuestras Preguntas Frecuentes son más
eficaces y menos trabajo para nuestro
departamento de Atención al Cliente. En
el caso de la inmobiliaria, un
porcentaje más alto de búsquedas
exitosas de inmueble sobre nuestra base
de datos indican una mayor adaptación a
la demanda. También podríamos medir, del
total de personas que consultan la ficha
de un inmueble, el porcentaje de los que
finalmente conciertan una visita, etc.
4.
Medir el rendimiento de la web
La
identificación de los Indicadores Clave
de Rendimiento permite implementar dos
procesos fundamentales para mejorar el
rendimiento de una web:
-“Traducir” los datos de las
estadísticas de tráfico en conceptos y
valores fácilmente identificables por
los responsables de cada departamento
-Que
van a poder transformar esos datos en
conocimiento y tomar decisiones, es
decir, actuar
Vayamos
por partes. Las estadísticas de tráfico
de una web, por lo general, contienen
información de tipo técnico, en un
lenguaje excesivamente especializado y
miden un sinfín de parámetros, la
mayoría de ellos de escasa relevancia
para un responsable de departamento.
Estos factores provocan que esta
información sea consultada únicamente
por los informáticos o webmaster y sólo
de modo esporádico.
Ahora
bien, si identificamos sólo los datos
que nos permiten medir cada uno de los
Indicadores Clave de Rendimiento que
hemos establecido para nuestra web, lo
que estaremos haciendo en realidad será
“traducir” el conjunto de datos de la
estadística a un lenguaje mucho más
cercano que los responsables de cada
área podrán identificar y relacionar. No
verán, por ejemplo, que http://www.midominio.com/atencion/client_form.aspx
ha recibido el último mes 23.547 hits.
Sino que el número de usuarios que ha
necesitado el formulario de consultas ha
descendido un 10%.
Enfrentado cada departamento sólo con
aquellos datos relevantes que le sirven
para medir el comportamiento de sus
Indicadores Clave de Rendimiento, es
mucho más fácil descentralizar la
información estadística del tráfico de
nuestra web y hacerla llegar al
responsable de cada área en forma de
informe ejecutivo.
Y
podemos esperar un mayor grado de
involucración en el estudio y
seguimiento periódico de esos datos por
parte de los directivos de cada área. De
hecho, la segunda clave –transformar
esos datos en conocimiento- depende de
que los responsables sigan la evolución
de estos pocos datos en periodos cortos:
cada dos o cuatro semanas. De esta forma
serán capaces de apreciar tendencias,
anticipar evoluciones y percibir el
efecto de los cambios y se sentirán más
motivados para actuar.
5.
Mejorar el rendimiento de la web
A
partir de la identificación de los
Indicadores Clave de Rendimiento,
comenzamos a medir el punto 0, es decir,
la situación de partida de cada
Indicador. Desde ese momento, cada
departamento puede proponer y
desarrollar estrategias para mejorar el
rendimiento de su área. Al disponer de
unos indicadores perfectamente
identificados y una forma de medirlos
consistente y continua, estamos en
condiciones de “probar” estrategias y
evaluar de modo casi inmediato su
incidencia positiva o negativa. Este
feedback estimulará la toma de
decisiones y el inicio de acciones para
mejorar el rendimiento de cada área. En
última instancia, la evolución de los
Indicadores Claves de Rendimiento nos
darán la medida en que nuestra presencia
en la red está alineada con la
estrategia global de la empresa.
Conclusión
La
labor conjunta de las distintas áreas
aplicando una estrategia coherente de
mejora del rendimiento no puede por
menos que conducir a una mejora global
del rendimiento de una web en todas sus
áreas. Si establecemos una relación
entre el coste de cada una de las
mejoras y el retorno que nos genera (en
términos de ahorro de costes de un call-center,
por ejemplo; o de incremento de la tasa
de conversión a clientes, visitas que
concluyen en petición de cita o
presupuesto, etc.) podremos evaluar
el ROI de nuestra web, y estaremos
en condiciones de ajustar la inversión
en la misma sobre una sólida base
presupuestaria. La web es un escenario
más donde poder desarrollar negocios.
Marquemos objetivos, midamos su
consecución y actuemos para mejorar. Los
principios de la economía siguen
vigentes. También en la virtual.
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